Cuando aprieta el calor, nos encanta coger la furgoneta y salir a buscar olas. Aunque a veces se nos mete la playa dentro. Ponte el pijama, túmbate en el sofá, ponte música, ¡haz lo que te plazca! Y si tu vecina llama, recíbele en pijama y verás cómo la próxima vez que os veáis te saluda más simpática.