El nombre de Kukuxumusu se les ocurrió a los tres creadores de la marca una tarde tonta en la que decidieron poner en duda todo lo que recogen los manuales de marketing sobre nombres comerciales. Si todo el mundo recomendaba nombres claros, cortos y fáciles de pronunciar, ellos eligieron justo lo contrario. En realidad lo que querían era algo diferente, sonoro, divertido, que hiciera referencia a algún aspecto de la naturaleza y en euskara.
El resultado fue Kukuxumusu, "beso de pulga" (kukuxu=pulga, musu=beso), un nombre que nadie dice bien a la primera -ni a la segunda-, pero tan difícil de pronunciar como de olvidar.